Kenia Guerra Valencia*
 Título de la obra: El Oro del Rin. (Das Rheingold, título original en alemán, libreto y música de Richard Wagner).
 Recinto: Sala Nezahualcóyotl.
 Tipo de obra: Ópera en concierto.
 Duración: 2 horas con 45 minutos.
 Orquesta Sinfónica del Estado de México, dirigida por Rodrigo Macías.
 Reparto: Kristián Cser (Wotan), Michael Muller Kastelan (Loge), Grace Echauri (Fricka), Alejandra Sandoval (Freia) y Levent Barkici (Alberich) en los papeles principales. 

Un anillo para dominarlos a todos, un enano que renuncia al amor para hacerse con él y esclavizar a otros… Bajo esta premisa, podría pensarse que estamos hablando de El señor de los anillos, algo que no es del todo erróneo, ya que el escritor inglés J. R. R. Tolkien se inspiró en el prólogo de la tetralogía compuesta por Richard Wagner, El oro del Rin, para escribir su novela épica.

También se piensa que este tipo de obras, debido a su dificultad orquestal y vocal, son muy difíciles de representar en México. El Oro del Rin es la primera obra que conforma la tetralogía de El anillo del Nibelungo y, a modo de prólogo, cuenta la historia del origen del anillo que provocaría disputas entre diversos personajes basados en la mitología nórdica, tales como dioses, semidioses y enanos; acciones que posteriormente los llevarán al caos y a la destrucción en El ocaso de los Dioses.

CC(by)| Inicio del concierto. Fotografía por Kenia Guerra Valencia

Contando este concierto, se ha representado tres veces El oro del Rin en nuestro país; la primera en el Palacio de Bellas Artes en 2003, y la segunda el 20 de septiembre de este año en la Sala Felipe Villanueva en Toluca, Estado de México, mientras que la tercera coincidió con el 150 aniversario del estreno de la obra (22 de septiembre de 1869), así como con el aniversario número 109 de la fundación de la Universidad Nacional Autónoma de México (22 de septiembre de 1910). De manera que, la sala Nezahualcóyotl, por ser uno de los recintos sinfónicos más importantes no sólo de la universidad, sino también del país, albergó esta representación que constituyó un evento de gran importancia, no nada más por las fechas que conmemora, sino también por reunir a una gran variedad de asistentes, desde miembros de la comunidad universitaria hasta público en general, adepto a la ópera.

El director Rodrigo Macías hizo gala de su destreza en la batuta, pues la obra se presentó de manera íntegra, sin intermedios, lo cual constituye un mérito, pues Wagner es considerado uno de los compositores más difíciles debido a su complejidad musical. Dentro de este aspecto, es importante mencionar que Wagner introdujo instrumentos nuevos a la orquesta, como la tuba wagneriana, además que esta ópera en específico requiere el uso de siete arpas (aunque sólo se lograron conseguir seis para este concierto), además del uso de yunques de distintos tamaños como instrumentos musicales. Gracias a la acertada decisión de no hacer cortes en la obra, la riqueza musical de Wagner se apreció en todo su esplendor y los leitmotivs o motivos conductores pudieron escucharse con gran claridad instrumental. Si se suman a lo anterior las cualidades acústicas del recinto, tenemos un concierto que se llevó a cabo de manera exitosa.

En cuanto al aspecto vocal, el reparto conformado tanto por miembros internacionales como nacionales ofreció un desempeño que cumplió con las expectativas del público. Destaca que, debido a su tesitura y matices, fue fácil reconocer a cada uno de los intérpretes en su personaje. Un aspecto que coadyuvó a lo anterior es que los cantantes no se mantuvieron estáticos, la expresión corporal y la continua interacción de unos con otros permitieron dar vida a la obra pese a no existir una escenografía como tal.


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Debido a que el idioma original de la obra es el alemán, el uso de subtítulos fue de gran ayuda para la comprensión de la historia que narra; aunque Gerardo Kleinburg, especialista y uno de los principales divulgadores de la ópera en nuestro país, comentó en el Diálogo Wagneriano previo a la función, que la obra podría representarse incluso sin la presencia de los cantantes, sólo en versión musical, esto debido a las tonalidades que posee.

CC(by) | Finalización del concierto. Fotografía por Kenia Guerra Valencia

Como conclusión, el concierto constituyó una experiencia que, debido a su calidad vocal y orquestal, resultó totalmente única. Además, como espectador uno fue testigo de un momento de suma importancia, como es el aniversario y la conmemoración de los eventos mencionados con anterioridad. Gracias a la colaboración entre la UNAM y la Orquesta Sinfónica del Estado de México fue posible el evento y se espera que pronto puedan llevarse a cabo las obras restantes que componen el ciclo del anillo.


*Kenia Guerra Valencia. Nacida en 1995, estudiante del décimo semestre de arquitectura en la Facultad de Arquitectura de la UNAM, funge como reportera honoraria para Korea.net desde mayo de 2019 y colaboradora en K-magazine desde julio de 2019. Melómana, admiradora de la cultura asiática, fanática de la literatura, del manga, anime y videojuegos.